lunes, 13 de noviembre de 2017

Juan Andrade Nuestra bandera



175
“La Batalla”, 5 de marzo de 1937







Lenin decía a veces, que la burguesía es, desgraciadamente, demasiado inteligente para que se pueda engañar con facilidad. Además, ésta tiene una larga experiencia política que le da grandes ventajas para maniobrar y para saber a qué atenerse respecto a lo que más conviene a sus intereses en cada momento. Para engañar a alguien, en el terreno particular, es preciso que el engaño esté dispuesto a ello por ser tonto de capirote. Idénticamente sucede en el aspecto político. No vale el proponernos hacer incurrir en engaño a nuestro enemigo de clase, para que éste pique en el anzuelo que le tenemos.

Los que quieren arrogarse oficialmente el título de herederos políticos de Lenin, parten del principio, con frecuencia, de que ellos son los más hábiles políticos, expertos en la estrategia de la combinación táctica, y que por ello pueden fácilmente llevar a cabo, con probabilidades de que prosperen, toda clase de maniobras y engaños. Durante el período ultraizquierdista del comunismo español, éste erigió en sistema el procedimiento de tratar de engañar, no sólo a la burguesía, sino también a las otras fracciones obreras. Ahora, en este período de democratismo frentepopulista, aunque al servicio de diferentes principios, siguen poniendo en práctica idénticos procedimientos. Desde que comenzó la revolución, la táctica de los stalinistas ha consistido casi exclusivamente, en un constante buscar la manera de cómo engañar a los demás.

Claro está, en su conducta actúan dos factores. Se intenta, por un lado, el ver si aciertan a engañar a la burguesía para aprovechar su ayuda en la realización de una política que no es la clasista del proletariado. Pero, al mismo tiempo, se le explica íntimamente al proletariado que se persigue así únicamente engañar a la burguesía, De esta manera quieren ocultar a la clase trabajadora toda la claudicación del stalinismo.

Queremos, principalmente, referirnos a un caso concreto. En casi todo Aragón antifascista, y en algunas partes de Cataluña, el P.S.U. C. (como evidenció en la manifestación del domingo pasado) quiere que únicamente se exhiba en los locales sociales e incluso en los autos, la bandera republicana tricolor. Se prohíbe que ondee la bandera roja y hasta se obliga en algunos sitios a quitarla de los automóviles.

La cosa no puede cogernos de asombro, cuando en la Prensa comunista extranjera se comienza a suprimir de las cabeceras de los periódicos la hoz y el martillo, que son los símbolos del comunismo; cuando en Francia es la bandera “nacional” la que preside ahora los actos comunistas; cuando se hacen llamamientos en Italia a los fascistas; cuando en Rusia se han liquidado tantos símbolos de la Revolución y, en cambio, se han establecido viejas costumbre del régimen zarista.

Sin embargo, el intento criminal de prescindir de la bandera roja en España, en plena revolución esencialmente proletaria por la composición de la gran mayoría de los combatientes, tiene una mayor gravedad política, que es necesario destacar. Sobre todo en los primeros meses de la revolución, era casi una cosa extraña encontrar una bandera republicana en Madrid y Barcelona. La bandera roja flameaba en todos los edificios en todos los automóviles, en las mangas de la americana, en los ojales de la solapa. Esto quería decir en el lenguaje gráfico político, que el proletariado, que ha elegido el rojo de su bandera en recuerdo a la sangre vertida por la clase trabajadora en lucha por su liberación (como los anarquistas tienen la roja y negra como símbolo de duelo por los muertos y de sangre por los sacrificados), había llevado a cabo una  revolución en la que él era la clase hegemónica en el desarrollo de los acontecimientos. Los pequeñosburgueses democráticos, aterrorizados por la importancia de la lucha, ni siquiera acertaban a reivindicar su bandera, ni la tricolor, ni la de las barras, porque se sentían políticamente desplazados en absoluto.

Si hoy comienza a arrebatarse la bandera roja, no es meramente un capricho o una muestra de mal humor. Ni siquiera se persigue con ello el propósito, que es la explicación íntima que alegan los propugnadores de la medida, de dar la sensación a las potencias democráticas extranjeras de que nos limitamos a defender la República salida de las elecciones genérale del 16 de febrero. Es sencillamente porque la contrarrevolución avanza, teniendo como fuerza de choque activa a los comunistas oficiales y a sus seguidores de otros campos. Esta es la aplicación política, y no ninguna otra como algunos quieren hacer creer.

Por esto se comprenderá perfectamente que no se trata meramente de una simple disputa sobre el colorido de las banderas. Por eso también se comprenderá que nosotros no estemos dispuestos, a no ser por la coacción de una fuerza bruta superior, a arriar de ningún local o sitio la bandera roja de la revolución proletaria, pensando en la cual, e incluso abrazados a ella, han muerto tantos de los nuestros. Conserva el privilegio de flamear la bandera roja, significa permanecer fieles y leales a tantos camaradas, no sólo de España, sino de todos los países, como han luchado bajo sus pliegues.

Lo más desconcertante del caso es que muchos camaradas anarquistas, los sin patria, pero seguramente de la última hornada, se han dedicado con gran violencia, sobre todo en Aragón, a cumplir las instrucciones de que sean suprimidas todas las banderas rojas.





[Libro] Juan Andrade (1897-1981) Vida y voz de un revolucionario. Documentos complementarios.


La bandera nacional ondeará en los actos del Partido Comunista de España
Secretario general, Santiago Carrillo




“Por 169 votos a favor, ninguno en contra y once abstenciones, el comité central ampliado del Partido Comunista de España ha tomado el acuerdo de colocar la bandera bicolor del Estado español, en todos sus actos, al lado, de la bandera comunista. Una bandera roja y gualda de grandes dimensiones estaba situada ayer, efectivamente, en la sala de la reunión. Esta decisión, unida a la promesa de apoyo a la Monarquía si ésta avanza hacia las libertades y a la defensa de la unidad de la Patria, constituyen los puntos más sobresalientes de las resoluciones adoptadas por el citado órgano del PCE tras dos días de reunión en Madrid.”

“«Si la Monarquía continúa obrando de manera decidida para restablecer la democracia, en unas próximas Cortes nuestro partido podría considerar la Monarquía como el régimen constitucional democrático. Si no fuera así, no tendríamos ningún compromiso en ese sentido. Hemos defendido la República, y las ideas de nuestro partido son republicanas; pero hoy, la opción no es entre Monarquía o República, sino entre dictadura o democracia.»”


Juan Andrade. El " concepto nacional" del [libro] La Revolución Española, día a día (1936-1937)





ÍNDICE

INTRODUCCION       7

NOTAS POLITICA DIARIAS

La verdad significación de la reunión del parlamento     19


A pesar de la revolución persiste la vieja burocracia    23

El mando único y el control político de las milicias combatientes  25

Se ha reunido el Parlamento del 16 de febrero   27


Para los militantes comunistas sólo deberes sin derechos. 31

La unidad sindical es ahora más posible que nunca     33 

El problema de los evacuados y el problema de estos  35


La significación del mitin del Gran Price    39

Sobre las alusiones frecuentes a un gobierno fuerte  41

Sigue planteado el problema del mando único  43

Los camaradas extranjeros en la Revolución Española  45


El “calumnia que algo queda”, o una táctica  desacreditada.  49

La propuesta de armisticio y el deseo de estrangular nuestra revolución  51

La actitud de la CNT es la solución de la crisis    53

Acerca del carácter y la significación del nuevo consejo de la Generalidad  55

La crisis de la Generalidad y el movimiento revolucionario internacional    57

¿Es que las fracciones obreras renuncian a la libertad de crítica?  59

Sobre la educación política de los nuevos adherentes a las organizaciones obreras   61

No se trata de un prurito sino de un problema político  63

Llevar la guerra hasta el fin significa ultimar la revolución social    65

La prensa debe estar, exclusivamente, al servicio de los intereses revolucionarios   67



Los nuevos órganos de expresión revolucionaria y los parlamentos  73

Hay que contener las actividades de los grupos incontrolados; pero también hay que impulsar la revolución   75

El balance del año  77

Las aspiraciones políticas de los combatientes   79

Las revoluciones ofrecen también sus peligros posteriores  81

Solidaridad proletaria internacional en torno a nuestro partido  83

Las fuerzas coactivas definen el carácter del régimen   85

La intervención germano-italiana en España   87

Unidad política y unidad sindical   89

Los demócratas burgueses quieren sobrevivir  91

La calumnia como arma burguesa    93

La admisión de nuevos militantes en las organizaciones obreras   95


Por un nivel de vida de guerra     99

Odios imposibles  101


Los anarquistas en la revolución  105

De la teoría a la práctica anarcosindicalista   107

De la comprensión a la acción  109

Contrarrépublica     111

Filtraciones burguesas  113

Unidad sindical  115


Se intensifica la ofensiva   119

Jóvenes y viejos   121

Voluntarios extranjeros  123

Ambiente valenciano    125

Artículo de Prieto     127

Censura “proletaria”    129

Ejemplo malagueño    131

Primer paso    133

Ganar una guerra     135

En torno a Málaga     137

Posición clara     139
                                                                                                    
Solidaridad tácita    141                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                  

Más sobre Málaga   143

Moral de guerra   145

Unidad sindical   147                                   

Intervención internacional   149

La guerra es la guerra   151

Hegemonía proletaria     153

Selección de mandos    155

Actividad militante    157

Aliados naturales     159

Conjunción revolucionaria   161

Defensa de la revolución    163

Unificación sindical    165

Hablar claro    167

Absorción intolerable    169

Imperialismo partidista    171

¡Madrid, Madrid!    173

Nuestra bandera    175

Espíritu gregario    177

Desaliento fascista    179

Frente revolucionario    181

Concepto de responsabilidad     183

Revolución y retaguardia    185

La columna de hierro     187

¡Atención a Madrid!      189

Ofensiva italiana      191

El partido en pie     193

Imperialismo fraccional    195

Responsabilidad revolucionaria    197

Reanimación proletaria   199

Ocho meses   201

Nacionalización de extranjeros  203


Quinta columna     207

Reivindicaciones inmediatas     209

Saturación fraccional     211

Partido y sindicatos      213

Gobierno fuerte      215

Discrepancias socialcomunistas     217

Problemas vitales     219

Ofensivas económicas    221

Democracia obrera      223

Continuamos igual      225

Habla Araquistain      227

Sondeos de paz      229

Revolución o contrarrevolución     231

Cuestiones fundamentales     233

14 de Abril     235

Frente revolucionario     237

Disolución significativa    239

Manifestaciones contrarrevolucionarias    241

Pactos y conductas    243

Respuesta proletaria     245

“CNT-POUM”       247

Vigilancia Revolucionaria       249
“La Batalla”, 2 de mayo de 1937

COMENTARIOS

Lenin y el Leninismo          

Lenin y el Leninismo                         267

La composición social de los dirigentes fascistas   269

Solidaridad criminal   271

Burócratas satisfechos     273

La crisis periódicas de la Generalidad      275

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                             
NOTAS   279


PROBLEMAS DE LA REVOLUCION Y DEL MOVIMIENTO OBRERO

Lenin y la guerra  285


Marxistas revolucionarios y anarquistas en la Revolución Española 293









Algunos capítulos del [Libro] El POUM en la historia (Andreu Nin y la revolución española


Algunos artículos del [Libro] La Nueva Era. Antología de una revista revolucionaria. 1930-36




Notas de lectura del libro (El POUM: Revolución en la Guerra Civil Española) de Wilebaldo Solano


¿Qué significa Lerroux en la política española?, Andrés Nin


Revisita Comunismo (1931-1934)




Introducción del [libro] España Traicionada (Stalin y la guerra civil) Ronald Radosh, Mary R. Haberck (eds)


POUM. La experiencia española 1939











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