sábado, 11 de noviembre de 2017

Fragmentos de Manuel Azaña sobre el POUM y Andreu Nin en sus Memorias de guerra (1936-1939)



Antología de textos realizada por Luis Alonso. Todas las citas corresponden  a la edición de Memorias de guerra (1936-1939) de Editorial Grijalbo Mondadori. Barcelona, 1996


29 de junio (p.100)


Le pregunto por los comunistas. (Su política -me dice- consiste en apoderarse de todos los resortes del Estado. El decreto que publicaron, prohibiendo que se hagan afiliaciones políticas en el Ejército, les habrá salido a rejalgar. Es posible que su enemiga hacia Largo se deba a que éste quería cortarles el camino. El Comisariado de Guerra es un organismo casi enteramente comunista, donde Álvaro del Vayo hace de hombre de paja. Entre los militares han captado a muchísimos, invitándoles a ingresar en el Partido, con promesas, o imponiéndose con amenazas. Ahora se han apoderado de la Dirección General de Seguridad). Ortega, director general, además de bobo, según Prieto, es comunista. Y todos los asuntos los consultan o los somete a la oficina política del Partido. Interinamente desempeñó la dirección,  después de la crisis, Burillo. Le dijo al ministro: “Estoy sometido a tres disciplinas: la militar, la masónica y la comunista. Pero seré un subordinado leal”. Prieto me cuenta que, en efecto, Burillo despachaba con el ministro y acataba sus decisiones. No así Ortega, que obra como mandatario de su partido. Acerca de esto, Prieto me descubre un hecho muy grave. La policía detuvo en Barcelona a muchos afiliados al POUM, entre ellos Andrés Nin. El motivo era una organización de espionaje. Leí los periódicos que Nin había sido traído a Valencia y que se instruía sumario. Prieto me cuenta que Nin fue trasladado a la cárcel de Alcalá y que allí se presentaron una noche unos individuos, no sé si de la policía  o con autorización de la policía, o simplemente “por las buenas” y se lo llevaron. No se sabe dónde estará. Zugazagoitia le ha dicho a Prieto que tiene una pista. Los raptores eran comunistas. Prieto le ha escrito sobre eso una carta a Negrín, a consecuencia de una gestión de Victor Bach llamándole la atención sobre la importancia del suceso. También le hablaré yo, mañana. A propósito de los presos, he llevado la conversación sobre la prisión de Luís Lucía “¿Por qué sigue preso?" No  sé. Parece que no resulta nada contra él, me responde Prieto. “Hay que ponerlo en liberad en ese caso. Siempre sería justo y debido hacerlo; pero además es conveniente. No vayan a raptarlo. Que lo matasen en la calle sería escandaloso; pero que le ocurriese algo en la cárcel, un bochorno más. Negrín me ha dicho que tenía el propósito de que Lucía asistiese a las Cortes, si quería. No se compagina eso con mantenerlo preso. Porque la práctica de encarcelar a las personas para que estén más seguras y a salvo de cualquier atentado es inadmisible. Y los resultados han sido desastrosos incluso para muchos desventurados que se acogieron a este sistema como un mal menor, pensando que sería su salvación


22 de julio (p.165)


Me habló el Presidente del espionaje. En Madrid se han hecho descubrimientos importantes. Yo no los conocía. Una emisora, instalada en un  sótano, da las noticias de todo a los rebeldes. Se han encontrado el plano cuadriculado de Madrid,  hecho por un arquitecto llamado Golfín, que está convicto y confeso, y que parece haber servido para dar indicaciones a la artillería. Cuenta Negrín que se consiguió revelar unas líneas escritas con tinta simpática, al dorso del plano, parte en claro y parte en cifras que resultó ser una que había usado el Estado Mayor. De las indicaciones obtenidas así resultó la detención de Nin y de doscientos o más individuos, casi todos del POUM, que no niegan sus inteligencias con los rebeldes. Sobre esto, vuelvo a preguntar por el caso de Nin. Dice el  Presidente que una noche se presentaron en la cárcel de Alcalá unos individuos con uniformes de las Brigadas Internacionales, maniataron a los guardianes y se llevaron al preso. No cree, como se ha dicho, que fuese obra de los comunistas. Por supuesto los comunistas se indignan ante la sospecha. Negrín cree que lo han raptado por cuenta del espionaje alemán y de la Gestapo, para impedir que Nin hiciese revelaciones. No parece que lo hayan matado. El asunto ha sido entregado a un juez instructor, para que lo esclarezca.


-¿No es demasiado novelesco?


-No, señor. Allí está lo ocurrido al Estado Mayor ruso, de Madrid, que también parece obra de la Gestapo.


-¿Qué ha ocurrido?


- Creí que se lo había contado. El estado mayor ruso, en Madrid, se hospedaba en “Gaylor”. Una noche han estado a punto de perecer todos envenenados. Dos, entre ellos el jefe, estuvieron entre la vida y la muerte. El espionaje alemán es formidable. Las brigadas internacionales tienen dentro muchos espías nazis. Algunos han sido descubiertos y fusilados.


28 de Julio (p.173-174)

Ayer tarde me trajeron una carta de Companys, dejada por un secretario suyo en la Capitanía de Valencia, donde oficialmente resido. Me dice que ha enviado dos cartas al Presidente del Consejo, relativas, la primera, a la detención y proceso de Nin y otros del POUM, y la segunda, a  que al Congreso del Partido Socialista de Cataluña hayan asistido el General  Pozas, el jefe del Estado Mayor Cordón, el Comisario General Político en Cataluña, Llano, y el jefe de policía Brillo. Los tres primeros pronunciaron discursos. Después habla de “continuos hechos aislados, enojosos porque atacan el sentimiento de Cataluña, forman la apariencia de una línea de conducta política que no es favorable a  la unidad ni a la satisfacción de importantes sectores de la opinión republicana de Cataluña”.


La carta es un síntoma. Repetidamente le he dicho al Presidente del Consejo y al Gobierno en pleno que las gentes de la Generalidad, mal avenida con su fracaso, con la impopularidad resultante y con el rescate de servicios, tratarían de mover un conflicto, en cuanto hallasen pretexto para hablar de la catalanidad ofendida, o de las libertades holladas, etc. etc., y una ocasión propicia. En suma, que se apresurarían a ponerse la venda y a presentarse ante la opinión catalana como defensores de la terra. Había que prevenirse y gobernar con mucho tacto pero sin dejarse ganar la mano. Tengo la impresión de que se está perdiendo el tiempo. Ya está aquí la carta de Companys, hablando de los sentimientos de Cataluña lastimados… Como si me lo hubieran dicho; por más que no hacía falta demasiada sagacidad para adivinarlo, sin que nadie me lo dijera. No sería extraño que aprovechasen el caso de Nin. Que Companys finja escandalizarse, como campeón del derecho, después de cuanto ha ocurrido en Cataluña bajo su mando personal, es de un cinismo insufrible. Otro tanto hay que decir de la presencia de unos militares en un mitin. Mal está lo que han  hecho, y espero que el ministro, después de prohibir tan ruidosamente el proselitismo político en el Ejército, sabrá corregir a esos distinguidos “prosélitos”. Pero quejarse de ello Companys. ¡Si no han hecho otra cosa los militares en Cataluña durante casi un año! ¿Quedaban rastro ni memoria de la disciplina militar en Cataluña? No quedaban, y se ha hecho todo lo necesario, y algo más, para que no renaciese. No necesito que nadie me lo cuente. ¿Va a resultar ahora que Companys pretende hacer el Escisión…. Lo mejor de los políticos catalanes es no tratarlos. 


29  de julio (p.175)

Le leí la carta de Companys y la comenté ampliamente, subrayando lo que puede anunciar. Me dijo Negrín que lo relativo a los militares que asistieron a un mitin comunista se lo ha pasado a Prieto. Y en cuanto a lo del POUM ha contestado a Companys que se  halla en manos del juez. Y ahora andan en tiquis-miquis sobre el lugar en que puede celebrarse una entrevista pedida por Companys, que no quiere venir a Valencia. (Ahora no le aguarda aquí ninguna ovación). Negrín asegura que no tendría ningún inconveniente en ir a Barcelona como ha ido otras veces, pero si Companys hace cuestión de etiqueta o de amor propio no venir aquí, tampoco irá él ni aceptará que se partan las distancias, reuniéndose en Benicarló (lamentable). El Presidente está muy irritado por los incidentes a que ha dado ocasión el paso de Aguirre por Barcelona. “Aguirre –dice- no puede resistir que se hable de España. En Barcelona aceptan no pronunciar siquiera su nombre. Yo no he sido nunca-agrega- lo que llaman españolista ni patriotero. Pero ante estas cosas, me indigno. Y si esas gentes van a descuartizar a España prefiero a Franco. Con Franco ya nos entenderíamos nosotros, o nuestros hijos o quien fuere. Pero esos hombres son inaguantables. Acabarían por dar la razón a Franco. Y mientras, venga poderes, dinero y más dinero”.


Después me habló de un proyecto de viaje largo, que estima absolutamente indispensable, por razones militares y financieras, y que me parece peligroso, por el viaje mismo y por la ausencia de aquí. Me leyó unos telegramas de Pascua, según los cuales no se sabe “cuál es la situación” de Gaikiss, embajador ruso en España, y la de otro personaje que intervenía en cosas comerciales y financieras. No hemos decidido nada anoche.


6 de agosto (p.187)

Le pedí noticias del asunto Nin. Creen ahora, después de las minuciosas pesquisas hechas, que Nin no fue secuestrado, y que se trata de una evasión. Negrín ha recibido la visita de unos delegados de la Segunda Internacional, que venían a hablarle del caso. El secretario –cuyo nombre un poco raro no he retenido- le dijo al Presidente que creían saber que Nin, Gorkín y Andrade habían sido asesinados en una carretera, por un grupo de comunistas, ocupantes de un camión que se atravesó delante del que conducía a los presos. Negrín se lo negó, y como no le viese muy convencido, le dijo: “¿quiere usted hablar con Gorkín?. ¡Ah! Esto sería magnífico”. “Pues le daremos a Usted un salvoconducto para que lo vea en la cárcel de Madrid”. “No tengo tiempo de ir a Madrid”. “Muy bien. Pues haré que traigan a Gorkín y lo verá usted mañana mismo”. Así se lo pidió al ministro de Gobernación, pero la orden no fue necesaria porque ese día Gorkín era trasladado a Valencia habiéndolo pedido así  el Tribunal que entiende en el proceso. La visita del delegado extranjero a Gorkín creo que se celebra hoy. A propósito de este asunto llamé la atención del Presidente sobre la feroz campaña que realiza parte de la prensa, pidiendo el castigo inexorable, el escarmiento, el exterminio de todos los acusados. “No sé por qué lo consienten ustedes, teniendo la censura. Esa campaña siempre estaría mal; pero, tratándose de gente que está ya sometida a los tribunales es peor. ¿A quién se pretende impresionar? ¿Al Tribunal, al Gobierno, a la opinión? Por grande que sea la capacidad imitativa de los comunistas, aquí no podemos adoptar los métodos moscovitas, que cada tres o cuatro meses descubren un complot y fusilan a unos cuantos enemigos políticos. Supongo que el proceso aún tardará, pero sepa Usted desde ahora, y sépanlo el Gobierno, que no estoy dispuesto a que los Partidos se ensañen unos contra otros ferozmente; mañana fusilando a los del POUM, y pasado a los de otro”

-No creo que las cosas lleguen a este extremo –dijo Negrín. En todo caso el Gobierno tampoco lo consentirá.


18 de octubre (p.330)

A última hora he recibido a Daniel Moreno Leguía, antiguo amigo personal, juez de instrucción, encargado del sumario por la desaparición de Nin. De todo lo actuado lleva dos copias y ha consultado siempre sus resoluciones con el Fiscal de la República. Por lo que resulta del sumario, Moreno no puede asegurar si el desaparecido está en secuestro o lo han asesinado, o si está escondido. A lo que parece inclinarse es a creer que la policía lo sabe todo, y no lo dice. Quedan en la policía algunos sujetos poco recomendables, y no precisamente de los más antiguos. Resulta que Nin no estaba preso en la cárcel celular de Alcalá, como creía el Presidente del Consejo cuando me habló del caso, sino en un hotelito de las afueras, en la carretera de Aragón. No le ha sido posible al juez obtener las llaves de la casa para reconocer el local. Las declaraciones de los guardianes de Nin se contradicen. El Juez, con anuencia del Fiscal, decretó el procesamiento y prisión de varios funcionarios de Policía, entre otros de un tal Vázquez, que había sido comisario jefe en Madrid. Detenido en Valencia y teniéndolo a su disposición en el Palacio de Justicia, se presentó un emisario de la Dirección de Seguridad, con un volante reclamando el preso. El juez se negó a entregarlo, y añadió que si la Dirección General tenía razones para llevárselo, que se lo dijera por oficio. La réplica fue presentarse un capitán de asalto con un pelotón de guardia, en busca del detenido, y con una orden del director General para detener también al juez, si se resistía. Moreno contestó al capitán que no podía detenerlo, y que podía hacer con él lo que quisiera, pero que no le seguía. En cuanto al detenido Vázquez, el juez dio cuenta por teléfono al fiscal, quien, para evitar mayores males y un escándalo, le aconsejó o le autorizó la entrega. Así lo hizo. Ahora está en libertad. Todo ésto es más grave que la misma desaparición de Nin. Se lo haré ver así al Presidente del Consejo. No basta haber sustituido al Director General. De poco sirve hacer el autoritario, si los instrumentos mismos de la autoridad se quiebran. Es preciso que el gobierno no se deje ganar la mano ni un segundo, porque recaería pronto en la situación del Gobierno de Largo Caballero.


20 de octubre (p.334)

Le he dado noticia de lo que ocurre con el sumario por la desaparición de Nin, según mis informes. Negrín ignoraba que los policías mandados detener por el juez estuviesen en libertad. Quedamos en que pondrá la mano en ello. 
 

  Edición digital de la Fundación Andreu Nin, febrero 2008




      MANUEL AZAÑA CAUSAS DE LA GUERRA DE ESPAÑA

«Artículos sobre la guerra de España

PRÓLOGO DE GABRIEL JACKSON
INDICE
NOTA EDITORIAL
PRÓLOGO
I. CAUSAS DE LA GUERRA DE ESPAÑA
II. EL EJE ROMA-BERLÍN Y LA POLÍTICA DE NO-INTERVENCIÓN.
III. LA URSS Y LA GUERRA DE ESPAÑA
IV. LA REPÚBLICA ESPAÑOLA Y LA SOCIEDAD DE NACIONES
V. EL NUEVO EJÉRCITO DE LA REPÚBLICA.
VI. EL ESTADO REPUBLICANO Y LA REVOLUCIÓN.
VII. LA REVOLUCIÓN ABORTADA
VIII. CATALUÑA EN LA GUERRA
IX. LA INSURRECCIÓN LIBERTARIA Y EL «EJE» BARCELONA-BILBAO
X. LA MORAL DE LA RETAGUARDIA Y LAS PROBABILIDADES DE PAZ
XI. LA NEUTRALIDAD DE ESPAÑA
CONTRAPORTADA.


Introducción del [libro] España Traicionada (Stalin y la guerra civil) Ronald Radosh, Mary R. Haberck (eds)





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