martes, 17 de septiembre de 2013

Comunicados del PCE, Red Roja, Equo, PCPE, PCOE, Izquierda Anticapitalista sobre la agresión a Siria




Lo que sigue son los comunicados recibidos. Es obvio que el contenido de algunos de ellos no es compartido por la línea editorial de inSurGente.

PCE

Una vez más el Partido Comunista de España denuncia las intenciones bélicas de Estados Unidos, Reino Unido, Francia y sus aliados sobre el pueblo sirio. Lejos de buscar una solución dialogada, las potencias imperialistas vuelven a usar viejos argumentos, que siempre se demostraron falsos, para auto justificar un ataque militar.

Amenaza de guerra que llega una vez acrecentado el retroceso de la oposición armada y de los grupos terroristas que operan en el país, que ya mencionábamos hace unos meses. EE.UU. con el argumento de la existencia y utilización de armas químicas por parte del gobierno sirio, amenaza ya con un ataque directo al país, en un deja vu que a todos y todas nos recuerda a Iraq con sus funestas consecuencias.

No es creíble una guerra en defensa de los Derechos Humanos encabezada por la potencia que ha impulsado guerras y golpes de estado en todas las latitudes del planeta. Sus fines son totalmente espurios y de lo que se trata es de apoderarse de un territorio vital geoestratégicamente para el control de los recursos y las comunicaciones de Oriente Medio por parte de las potencias occidentales.

Exigimos al gobierno español que se oponga a esta escalada bélica y que se implique en un auténtico plan de paz que respete la soberanía del pueblo sirio.

Por todo esto, llamamos una vez más a la movilización contra la guerra imperialista en Siria y en solidaridad con el pueblo sirio.

¡NO A LA GUERRA!

 

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PCPE

 

SIRIA: EL IMPERIALISMO EN CRISIS AGÓNICA LANZA UNA NUEVA GUERRA PARA TRATAR DE SOBREVIVIR.

 

El Comité Ejecutivo del PCPE y el Buró Político de los CJC denuncian la escalada belicista de las potencias imperialistas contra Siria. Las últimas noticias parecen indicar la inminencia de un ataque militar imperialista en el país, encabezado por Estados Unidos.

 

Después de meses de campaña sistemática de intoxicación informativa y manipulación mediática, encaminada a presentar una imagen criminal del gobierno del partido Baaz y a los terroristas islamistas como simples opositores, las últimas declaraciones de representantes del gobierno de EEUU apuntan a un próximo ataque contra Siria por parte de una alianza de países imperialistas, pese al veto de Rusia en el Consejo de Seguridad de la ONU.

 

El PCPE y los CJC denunciamos con firmeza esta intervención que nada tiene que ver con causas humanitarias ni con evitar un baño de sangre de la población siria, sino que nuevamente está vinculada a la pugna interimperialista por el control de los espacios de influencia y el control y transporte de materias primas, como consecuencia de una crisis capitalista gravísima que agudiza las contradicciones en el seno del imperialismo, que el imperialismo sólo puede resolver mediante el recurso a la guerra.

 

Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Turquía e Israel, por poner sólo algunos ejemplos, han dejado ya bien clara su intención de agredir militarmente a Siria, independientemente de las decisiones que pueda adoptar a tal efecto el Consejo de Seguridad de la ONU, lo que simplemente supone la confirmación de las actividades sólo parcialmente encubiertas que vienen realizando en los meses pasados: proporcionando armamento de todo tipo y cobertura política a los denominados “opositores”, entrenándolos militarmente y ofreciéndoles todo tipo de asistencia.

 

Como ya decía una anterior resolución del CE del PCPE en junio de este mismo año, tienen cada día más credibilidad las informaciones que indican que el uso de armamento químico en Siria está siendo realizado por las fuerzas mercenarias opuestas al gobierno, en coordinación con las potencias imperialistas, con el objetivo de legitimar una operación militar directa que, en el caso sirio, podría desencadenar un conflicto general en la región cuyas consecuencias serían desastrosas.

 

El imperialismo desarrolla un nuevo episodio mediático de mentira y engaño; sus domesticados medios de comunicación manipulan y mienten sin ningún tipo de limitación. Pudimos comprobarlo en Irak con la inexistencia de las armas de destrucción masiva que sirvieron de excusa para la invasión imperialista y que jamás se encontraron, pero que costaron un millón de vidas iraquíes.

 

Por todo lo anterior, el PCPE y los CJC realizamos el siguiente llamamiento a la clase obrera y los sectores populares de nuestro país:

 

-A luchar activamente contra el desencadenamiento de una nueva guerra imperialista en Siria, así como contra cualquier tipo de implicación de España en esta agresión y contra la utilización del territorio de nuestro país como apoyo logístico a esta guerra.

 

-A que toda la clase obrera de nuestro país, y de los países agresores, se nieguen a formar parte de las fuerzas de agresión imperialistas, desertando y organizando la lucha contra sus enemigos de clase.

 

-A continuar impulsando un fuerte movimiento anti-imperialista centrado en la defensa de la soberanía y la autodeterminación de los pueblos, orientado en la lucha por la conquista del poder obrero y popular como única posibilidad de real de poner fin a las guerras imperialistas.

 

-A denunciar el gasto militar, y la militarización creciente de nuestra sociedad, en una estrategia parasitaria y suicida de las clases dominantes desesperadas ante la entrada en el período histórico que marcará el final de su dominación.

 

Vivimos en la época de la transición del capitalismo al socialismo. Las fuerzas imperialistas –en esta fase- desarrollarán un grado de violencia superior al hasta ahora conocido por la humanidad, y la clase obrera y las organizaciones revolucionarias tenemos la responsabilidad de enfrentar con toda nuestra determinación esta etapa histórica para llevar nuestra causa revolucionaria a la victoria, al socialismo y al comunismo, enviando al sistema capitalista al baúl de la historia.

 

Madrid, 27 de agosto de 2013

 

Comité Ejecutivo del PCPE

Buró Político de los CJC

 

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EQUO

 

Esta organización política ha demandado que se utilicen los mecanismos previstos por el Derecho Internacional y que se investigue hasta el final el uso de armas químicas

Para EQUO una posible operación militar de castigo en Siria, liderada por la OTAN o por Estados Unidos y otros países occidentales, es inadmisible y solo provocaría más sufrimiento en la población civil e inocente que lleva ya casi dos años padeciendo esta guerra, plagada de intereses que le son ajenos.

EQUO ha expresado su preocupación por la situación de este país, agravada aún más si cabe por la probada utilización de armas químicas (así lo ha confirmado MSF) . En este sentido, EQUO ha reclamado que se permita investigar con libertad a los inspectores de la ONU para que se aclare quién utilizó estas armas y también de dónde provienen, quiénes la fabricaron y se lucraron con su comercialización. EQUO considera que el uso de esos productos es una línea roja que la comunidad internacional no debe permitir que se traspase y debe expresar su contundente rechazo y evitar dobles raseros, en referencia a Israel que usó armas químicas contra la población civil en 2009 ante la indiferencia de buena parte de la comunidad internacional.

En este sentido, EQUO ha defendido la utilización de los mecanismos previstos por el Derecho Internacional para prevenir o evitar este tipo de violaciones, especialmente las Naciones Unidas.

Asimismo, EQUO ha reclamado que se garanticen los derechos de las poblaciones de estos países, no sólo en Siria, sino también en Palestina, por ejemplo, y ha defendido la instauración de sistemas que garanticen las libertades y los derechos de la ciudadanía, pero no impuestos desde fuera, sino como fruto de un proceso de empoderamiento de la ciudadanía.

EQUO ha reiterado su rechazo a los crímenes cometidos por cualquier estado contra su población y los regímenes no democráticos.

Para EQUO esta nueva crisis evidencia de nuevo la necesidad de reformar de forma urgente Naciones Unidas, para convertirla en una Institución más eficaz en la resolución de conflictos, que no esté constantemente paralizada por el derecho al veto de las grandes potencias. Una reforma que dé más poder a la Asamblea como institución y que pueda garantizar una nueva gobernanza mundial.

 

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IZQUIERDA ANTICAPITALISTA

 

La historia se repite. Todo parece indicar que nos abocamos a una inevitable intervención de EEUU sobre Siria. En una de esas amargas ironías a las que nos tienen acostumbrado los gobernantes norteamericanos, el premio Nobel de la Paz, Obama, planeaba la intervención de la OTAN en Siria mientras conmemoraba con un discurso de paz y derechos civiles el cincuenta aniversario del asesinato de Martin Luther King.

Poco queda de aquel 15 de marzo de 2011 cuando al calor de las revoluciones en Túnez y Egipto, en la ciudad de Daraa, una manifestación pacífica contra el régimen del dictador Bashar al-Assad fue reprimida a sangre y fuego por las fuerzas gubernamentales. A partir de ahí, Siria, por más de 6 meses, fue escenario de constantes protestas y manifestaciones pacíficas que al grito de “¡abajo el régimen!” o “¡queremos paz, queremos libertad!” fueron reprimidas por el Ejército y los aparatos represivos del régimen sirio ante la inacción de la comunidad internacional.

El escenario de aquel legítimo levantamiento ha ido cambiando y, hoy en día, dos años después, diferentes conflictos locales, confesionales, y sobre todo la injerencia de las diferentes potencias regionales y mundiales, se solapan, convirtiendo a Siria en un tablero de ajedrez donde la partida se juega en términos geopolíticos y el pueblo está padeciendo sus consecuencias con más de 100.000 muertos y más de un millón de refugiados, muchos de ellos niños y niñas.

Ante este escenario queremos declarar:

  1. Izquierda Anticapitalista está en contra de cualquier intervención extranjera en Siria. Por lo tanto, queremos condenar desde ya un posible ataque por parte de EEUU, (con la presión de Arabia Saudita e Israel), que sólo traerá más muertes y sufrimiento al pueblo sirio. Para nosotras y nosotros, la liberación social y la conquista de una democracia real por parte de los pueblos solo puede ser obra de los y las de abajo, sin injerencias extranjeras, con el apoyo de la solidaridad internacionalista de los oprimidos y las oprimidas del mundo. Ninguna de las potencias regionales o imperialistas que han convertido a Siria en un avispero tiene ningún interés por la democracia, la libertad y la justicia social. 
  2. De la misma manera, Izquierda Anticapitalista condena el régimen de Bashar Al-Assad, que por más de 40 años ha demostrado un carácter dictatorial que, cercenando las libertades políticas, reprimiendo de manera salvaje cualquier tipo de expresión disidente, y aplicando recientemente políticas de ajuste neoliberal, ha pretendido mantener una falsa imagen anti-imperialista y “social”. 
  3. Izquierda Anticapitalista siempre se ha posicionado con aquellas fuerzas de la izquierda revolucionaria [1] que, desde la primavera de 2011, se han manifestado junto al pueblo para acabar con el régimen. De la misma manera condena cualquier tipo de injerencia venga de donde venga. Sea ésta desde Estados que apoyan al régimen de manera logística o con la venta de armas (Rusia, Irán y China), o sea de aquellos otros que, por intereses geoestratégicos, han secuestrado la rebelión y han intentado convertir a la oposición en un atomizado conglomerado de grupos, muchos de ellos en la órbita del salafismo, que responden a intereses que nada tienen que ver con el espíritu de la rebelión que surgió en Daraa, Homs, Damasco o Hula durante los primeros meses de la rebelión popular en 2011. Entre estos últimos Estados cabe señalar a Arabia Saudita, Qatar, Turquía, Francia y Reino Unido, entre otros. 
  4. El papel de EEUU e Israel ha sido de un apoyo calculado a una parte de la oposición sin darle la munición suficiente para desequilibrar la balanza. La gran tragedia del cálculo geopolítico es observar como estos actores, con gran interés en la zona, han jugado a que se mantenga una guerra de desgaste para los dos bandos. EEUU interviene en una guerra que ha alimentado conscientemente, ejerciendo su papel de “policía del mundo”, pasando a la intervención abierta en el conflicto bélico y abriendo otro frente en su política exterior de incalculables consecuencias. El imperialismo norteamericano es la policía del capitalismo: apoya y derroca regímenes en función de sus intereses, como ha quedado claro con su apoyo al golpe de Estado militar en Egipto. No tiene ningún interés humanitario, vende, utiliza y acumula armas químicas sin ningún tipo de escrúpulo. El futuro de Siria bajo un régimen dirigido por EEUU no es otro que el de Iraq o Afganistán. 
  5. Izquierda Anticapitalista va a seguir denunciando y manifestándose en contra de las guerras imperialistas en todo Oriente Próximo a la vez que va a seguir apoyando a los pueblos oprimidos y movimientos populares que se levantan contra las tiranías que les oprimen. Una práctica consecuente con un internacionalismo político no corporativista sino basado en la solidaridad con las y los de abajo, con los oprimidos, en la independencia de clase. Una solidaridad de clase y no de siglas.

Llamamos a los pueblos del Estado español, los mismos que sufren la degradación socioeconómica provocada por las mismas instituciones internacionales que imponen la barbarie en Siria, a participar en las convocatorias en contra de la guerra imperialista.

Llamamos también a la solidaridad con el pueblo sirio en su lucha contra la dictadura de al-Assad: a apoyar a quienes defienden una Siria libre, independiente, democrática, que garantice los derechos humanos y sociales fundamentales de toda la población independientemente de su etnia, confesión religiosa o ideología política.

Ni la injerencia imperialista, ni la dictadura de al-Assad, ni el salafismo apoyado por Arabia Saudita son una alternativa para el pueblo sirio para vivir en libertad e igualdad. Como propuesta final, apostamos por una geopolítica independiente tanto de dictaduras "regionales" como de las potencias imperialistas: proponemos que el bloque latinoamericano, cuyos procesos democráticos, con todos sus defectos y límites, han inspirado múltiples luchas emancipadoras, lancen una alternativa internacionalista basada en una tregua, seguida de un proceso de mediación, y en el establecimiento de unas garantías mínimas para que los sirios y sirias puedan decidir qué modelo de sociedad quieren.

¡NO A LA GUERRA! 
¡NO AL ATAQUE DE LA OTAN! 
¡ABAJO EL RÉGIMEN DE AL-ASSAD! 
¡SOLIDARIDAD CON EL PUEBLO SIRIO!

 

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PCOE

 

La existencia de la Unión Soviética no sólo frenó múltiples agresiones imperialistas sino que proporcionó ingente ayuda a los pueblos del mundo para que combatiesen al imperialismo.

Tras el derrumbe de la URSS se ha podido comprobar, todavía de manera más descarnada, más criminal, la esencia del imperialismo y de sus bandidos dirigentes políticos, que no es otra que la vista en los últimos 22 años con las dos guerras de Iraq y Afganistán, Yugoslavia, Sudán, Somalia, Mali o en estos momentos Siria, por no hablar de los apoyos para desestabilizar naciones, imponer gobiernos títeres de canallas que favorecen los intereses de los monopolios y el expolio imperialista, o de violentar todo tipo de derecho humano cometiendo toda clase de tortura con la aquiescencia de estados como el español, creando campos de concentración o haciendo terrorismo de estado, asesinando a millones de mujeres, ancianos y niños.

Hoy la potencia más asesina de la Historia, los EEUU, y sus sanguinarios aliados europeos, así como sus medios de comunicación de masas, están en plena campaña de justificación para intervenir directamente y masacrar, todavía más, al pueblo sirio ante el fracaso de las acciones militares perpetradas por los mal llamados ‘rebeldes’, pues no son más que mercenarios a sueldo de los imperialistas que persiguen derrocar al gobierno de Al-Assad.

Con todo el cinismo del mundo, los títeres políticos de los estados capitalistas, sicarios de los monopolios, justifican la necesidad de la guerra para ‘que penetre la democracia’ en dichas naciones, que según ellos están dominadas por ‘ogros autoritarios’, con objeto de acabar con dichos ‘regímenes terroristas y totalitarios’, cuando en realidad los únicos terroristas y asesinos son las potencias imperialistas, encabezadas por los EEUU. En el caso de Siria la justificación de EEUU y sus aliados es, ahora, el empleo de armas biológicas por parte del Estado sirio. Hecho éste cuanto menos controvertido, y dudoso, pues son cada vez más las voces que señalan que el ataque biológico ha sido realizado por los mercenarios que tienen los EEUU y la Unión Europea en Siria, máxime cuando estos mercenarios han sido adiestrados en el manejo de las armas químicas por los EEUU, al igual que han sido armados por éstos con este tipo de armamento. De hecho, tanto la Dirección General de Seguridad de Turquía como una Comisión Independiente de la ONU aseguraron en mayo de este mismo año que los ‘rebeldes’ poseían armas químicas, en concreto gas sarín.

Pero para comprender lo que está aconteciendo en el mundo debemos analizar la situación acudiendo a los fenómenos económicos, primero, y políticos después que llevan a esta situación. Es un error mayúsculo fijarse en Siria y no comprobar que lo que acaece en dicho país está intrínsecamente relacionado y enlazado con lo que viene pasando en dicha zona en las últimas décadas, siendo consecuencia de la pugna imperialista por el control del petróleo, el gas y demás recursos naturales de esa parte del planeta, así como por su control geopolítico para distribuir dichos recursos.

Oriente Medio concentra prácticamente la mitad de las reservas de petróleo del mundo, concretamente el 48,1%, y el 38,1% de las reservas de gas natural. Entre Oriente Medio y la antigua URSS se reparten el 74% de las reservas de gas natural y entre América Latina y Oriente Medio se reparten el 68% de las reservas de petróleo. Así mismo, según el Servicio Geológico de los EEUU (USGS) el petróleo “no descubierto” - el que todavía no ha sido demostrado por las barrenas pero del que presume su existencia gracias a varios marcadores geológicos – asciende a unos 900.000 millones de barriles estando sus yacimientos dispersos en las regiones de Siberia, Oeste de África, este de Sudamérica y el Mar Caspio.

Por el contrario, tanto Europa como EEUU consumen el 44% del gas producido y el 43% del petróleo; a pesar que poseen el 14% de las reservas mundiales de petróleo y el 4% de las de gas.

A todo esto hay que añadir que el desarrollo económico de las potencias imperialistas emergentes, fundamentalmente de la zona asiática, de hecho China, ya es el mayor consumidor de energía, y según cálculos de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), considera que en 2035 empleará un 70% más de energía que los EEUU. A lo que hay que unir que, la misma AIE estima que el crecimiento en el consumo de energía para Brasil, Oriente Medio, India e Indonesia será mucho más rápido que para China.

Un informe del Ministerio de Defensa del estado español, de junio de 2008, titulado “La crisis energética y su repercusión en la economía. Seguridad y Defensa Nacional” señalaba que “las energías fósiles representaban el 82% del consumo mundial de energía primaria, el 77% en los países de la Unión Europea y el 85% en España. Por otro lado, las energías fósiles son, en su mayor parte, importadas, tanto en la Unión Europea como en España, y la dependencia española del petróleo es mucho más elevada que el promedio mundial o de la Unión Europea. Esta dependencia de las energías fósiles no varía sustancialmente en el escenario previsto para el año 2030: entre el 76% y el 81% en el mundo, y entre el 69% y el 77% en la Unión Europea”. Señalando respecto al petróleo lo siguiente: “el petróleo es insustituible en gran parte de sus aplicaciones, lo que hace especialmente grave una interrupción de su suministro. El petróleo es insustituible en el transporte, al que aporta el 94% del consumo energético y el 99% en el transporte por carretera. (…) La estructura del consumo mundial de energía primaria en el transporte es la siguiente: petróleo 94,2%; gas 3,2%; y biocarburantes, carbón y electricidad el 2,6% restante. En el transporte por carretera el petróleo aporta el 99% y los biocarburantes el 1%. También en la petroquímica, el petróleo es insustituible.”

Con todo ello, se comprueba la existencia de una pugna entre potencias imperialistas – EEUU y la UE (claramente dependientes energéticamente) por un lado, y los ‘países emergentes’ por el otro - por el acceso a las fuentes de energía, fundamentalmente a las reservas de petróleo y gas mundiales que son esenciales para los monopolios y que, como hemos comprobado, se hallan en Oriente Medio.

Por todo ello, era natural que en 2005 el esbirro del imperialismo norteamericano, José María Aznar utilizado como vocero por Bush, presentase un informe realizado por el GEES (Grupo de Estudios Estratégicos) - una organización privada compuesta por políticos del PP, empresarios y militares – titulado “La OTAN: Una alianza por la libertad” en el que señalase el rol que debía adoptar la OTAN tras la cumbre de Riga, de tal modo que debía convertirse en instrumento para combatir el terrorismo islamista y salvaguardar la democracia burguesa, o lo que es lo mismo, trazaba ya la táctica para justificar todo tipo de agresión a los países que a los imperialistas les vengan en gana bajo las banderas de la ‘democracia’ y la ‘libertad’ impuestas a sangre y fuego. Dicho documento señala “La Alianza salió victoriosa de la Guerra Fría con la implosión de la URSS; la OTAN debe luchar y derrotar a quienes no ocultan que su objetivo es la destrucción de nuestras sociedades libres y abiertas (…)El presidente norteamericano George W. Bush tiene razón cuando dice que “the survival of liberty in our land increasingly depends on the success of liberty in other lands. The best hope for peace in our world is the expansion of freedom in all the world”. (“La supervivencia de la libertad en nuestra patria cada vez depende más del avance de las libertades en otros países. La mejor esperanza para la paz en nuestro mundo es la expansión de la libertad en todo el mundo.”) Coincidimos con él porque pensamos que para vencer al terrorismo no basta con perseguir y acabar con los terroristas, sino que también hay que poner fin a los ambientes que sirven para que los grupos terroristas se nutran de nuevos adeptos. Y esos entornos no son otros que la opresión política, la intolerancia religiosa, la asfixia económica, la enseñanza sistemática del odio hacia lo occidental y moderno, la corrupción administrativa y, en general, la sensación de que en el futuro no aguarda nada bueno (…)Para poder enarbolar de manera efectiva la bandera de la libertad ya hemos dicho más arriba lo que debería hacer la OTAN. Todas propuestas factibles. Por un lado, defender la libertad empezando por nuestro propio territorio. La OTAN debe pasar a convertirse en el mejor vigilante de nuestra homeland security. En segundo lugar, la OTAN debe actuar para eliminar las amenazas allí donde se generen y con la anticipación que sea necesaria. No actuar o actuar tarde en la era del terrorismo de masas equivale a condenar a muerte a muchos compatriotas. Y por último, pero no menos importante, la OTAN debe expresar claramente su naturaleza liberal y democrática. De dos maneras: por un lado, abriendo sus puertas a aquellos países que comparten nuestros valores esenciales y que están activamente comprometidos con la defensa de los mismos. Hemos defendido la necesidad de que se invite a Israel, Japón y Australia a formar parte de la OTAN, pero también podría hacerse extensiva la invitación a naciones como Colombia, al menos como miembro de la Alianza por la Libertad. La OTAN es, a pesar de quien persigue ocultarlo, una fuerza moral de alcance universal. (…) Y precisamente por su fuerza moral, que excede con mucho la militar, la Alianza también debe impulsar la apertura política en el mundo árabe y musulmán, modificando sustancialmente su Diálogo Mediterráneo, tanto en sus formas como en sus objetivos”.

Así mismo, Aznar como boca de los EEUU y el gobierno de Bush, introduce el objetivo denominadoDemocracy Building que lo expresa de la siguiente manera “Nosotros estamos convencidos de que estas misiones sólo pueden triunfar políticamente si, en lugar de tener como objetivo la reconstrucción del estado en entredicho, la OTAN se pone como meta no sólo dicha reconstrucción, el nation building, sino la democracy building. Esto es, se cualifica el tipo y la naturaleza del régimen político que se aspira a instaurar. (…)La expansión de la democracia es la vía política, complementaria a la militar, para luchar contra el extremismo. Mientras que el recuso a la fuerza debe ir destinado a perseguir a los terroristas y desbaratar sus planes, es imprescindible un esfuerzo político para transformar los regímenes dictatoriales en sistemas en libertad (…)Nosotros creemos que la Alianza debería crear, siguiendo en cierta medida el ejemplo de la Asociación para la Paz (PfP), una Asociación para la Libertad, esencialmente orientada a atraer a los países del Norte de África y del Oriente Medio e impulsar colectivamente las medidas adecuadas para su liberalización económica, el respeto a la libertad de culto, y la apertura y democratización de su sistema político. ”. Evidentemente cuando estos imperialistas se refieren a democracia y a libertad se están refiriendo a impunidad y seguridad para que los monopolios expolien los recursos naturales y exploten a los trabajadores de dichas zonas.

Como se puede comprobar, ya en 2005 Bush, Aznar y demás esbirros del imperialismo norteamericano y europeo estaban pergeñando la táctica – lo que posteriormente ha venido a llamarse primaveras árabes - para desestabilizar el norte de África y Oriente Medio de tal modo que puedan poner gobiernos ‘títeres’ con los que las multinacionales europeas y norteamericanas se puedan apropiar de las fuentes de energía – yacimientos de Petróleo y Gas, así como uranio, plutonio, diamantes, etcétera.

En consecuencia, el derramamiento de sangre que se está produciendo desde 2011 en Túnez, Siria, Egipto, Libia o Mali, por no hablar de toda la sangre derramada en Iraq, Afganistán, Líbano o Palestina; no es algo casual sino plenamente preparado y planificado por los imperialistas europeos y norteamericanos en su necesidad de apropiarse de los recursos del Magreb, el Sahel y Oriente Medio.

En este sentido Egipto y Siria son esenciales en la fase actual. Egipto para controlar África, el canal de Suez y el agua del Nilo, así como su riqueza natural, principalmente petróleo y gas. Egipto es ahora mismo una parte del tablero donde se libra una lucha entre el imperialismo norteamericano –que pretendía remozar su dominio liquidando al gobierno de Mubarak, títere a su servicio durante décadas, y colocar un gobierno afín de los Hermanos Musulmanes, financiados por EEUU – y el ruso, que se esfuerza por ganar influencia dentro del ejército egipcio así como del gobierno emanado tras el golpe de estado.

En Siria, el imperialismo norteamericano y europeo – así como sus satélites Arabia Saudita, Turquía, Israel y Jordania – no han dudado en formar a mercenarios para ocupar militarmente a Siria y derrocar al gobierno de Al-Assad, gobierno contrario a los intereses de EEUU y la UE. El gobierno de Siria tiene estrechos lazos políticos y económicos con China, Irán y Rusia. Así mismo Siria es enemiga histórica del estado de Israel y un apoyo esencial para la resistencia árabe que combate el sionismo, fundamentalmente Hezbola. Pero sobretodo, para los EEUU y la UE es esencial poner un gobierno títere en Siria para asfixiar y culminar los preparativos bélicos para arremeter contra Irán. Irán no sólo es el país que más reservas de gas natural tiene, sino el cuarto con más reservas de petróleo. Pero además, controla el estrecho de Ormuz, por donde transita la mayor parte de las exportaciones de Oriente Medio.

Los imperialistas modelan la base y la superestructura con objeto de hacer perdurar en el tiempo el dominio de los monopolios y, con ellos el proceso de concentración; esa modelación se desarrolla vía crisis y vía guerras donde sojuzgan a los Pueblos del Mundo. A nivel interno de los países, lo podemos observar en la ofensiva desatada por la burguesía contra los trabajadores, estableciendo marcos sociales y laborales que liquidan todo tipo de derecho de estos, les bajan los salarios, llevando al proletariado al paro forzoso y a la indigencia. A nivel mundial, exportan capitales para parasitar y explotar a lo largo y ancho del planeta conquistando los mercados y robando los recursos naturales a sangre y fuego, mediante el asesinato y la guerra. Eso es lo que están haciendo los gobiernos de los EEUU y de la UE, hacer la guerra imperialista para robar el petróleo y el gas de Oriente Medio como fórmula para acentuar su dictadura y para superar la enorme crisis en el que se hallan dichos bloques imperialistas. Este sistema está quebrado, y llevan en su tuétano la crisis y la guerra y, como señala nuestro Programa “Las soluciones que se aplicaren a cualquiera de las crisis modernas del capitalismo se convertirán en la causa de la siguiente. En realidad, hace tiempo que el capitalismo entró en quiebra general de las que las crisis económicas contemporáneas son manifestaciones en picos de una gran cresta.”. Los imperialistas norteamericanos y europeos no sólo van a continuar asesinando a millones de seres humanos inocentes sino que van a acrecentar la crisis todavía más, llevando al mundo al borde de una nueva Guerra Mundial.

Y ante este escenario, los enemigos del proletariado cierran filas ante los intereses de los monopolios. Así Izquierda Unida, a través de Willy Meyer, manifiesta sobre la guerra imperialista en Siria que “esta posible intervención sin autorización del Consejo de Seguridad volvería a crear a nivel internacional una situación de emergencia como la que produjeron la guerra de Yugoslavia, Iraq o Afganistán. El uso de la fuerza al margen de la Carta de la ONU sólo conlleva más violencia e inestabilidad”, o lo que es lo mismo, que ven bien la guerra imperialista en Siria si el grupo de potencias imperialistas que se sientan en el Consejo de Seguridad de la ONU así lo aprueba, posicionándose al favor del imperialismo, del derramamiento de sangre trabajadora y de la guerra imperialista y en contra de la paz y del proletariado. Los socios de Izquierda Unida, el PSOE, va a más y se manifiesta abiertamente favorable a una intervención militar en Siria, algo por otro lado natural teniendo en cuenta que tanto el PSOE, como el PP, defienden abiertamente el imperialismo y son títeres de los monopolios, al igual que Izquierda Unida. Por otro lado, la internacional sindical del imperialismo – CSI – donde están incardinadas las centrales sindicales CCOO, UGT, USO o ELA, en lugar de rechazar abiertamente la guerra imperialista y de rechazar la injerencia imperialista y la negación de la soberanía de Siria, pasan de costado y no se posicionan en contra de la guerra imperialista, apelando a la ONU para buscar una solución al conflicto arremetiendo contra Al-Assad y su gobierno.

El Comité Ejecutivo del Partido Comunista Obrero Español rechaza de plano la guerra imperialista en Siria. Los trabajadores del mundo, los que ponemos el trabajo y los muertos en las guerras que hacen los burgueses para enriquecerse, no tenemos otra salida que avanzar firme y decididamente hacia el socialismo. La única salida que tenemos la mayoría trabajadora del mundo, los parias y los pobres de la tierra, ya seamos egipcios, sirios, libios o españoles, es tomar conciencia de que el imperialismo sólo nos conduce a la miseria, a la guerra y a la muerte, pues la crisis y la guerra son inherentes al capitalismo en la fase actual de putrefacción en la que se halla. Por todo ello, hacemos un llamamiento al proletariado del estado español a oponerse a la guerra imperialista, movilizándose contra ella y, fundamentalmente, a organizarse como clase para acabar con el actual sistema que nos conduce al abismo y a organizarse para acabar con el capitalismo y construir el socialismo. Y ello sólo es posible organizándose la clase trabajadora, desarrollando en los barrios y en los pueblos el Frente Único del Pueblo como instrumento de lucha política que una a todos los sectores del proletariado contra las leyes que nos oprimen, que dote a la clase trabajadora de la capacidad política para dirigir sus designios y para ser dueña de la producción y como se distribuye ésta y, también, para oponerse a la guerra imperialista y cumplir con el sagrado principio del internacionalismo proletario, oponiéndonos al derramamiento de sangre de nuestros hermanos de clase sirios y de otros puntos del planeta, organizándonos y dando pasos consecuentes por el socialismo.

¡NO A LA GUERRA IMPERIALISTA!

¡POR EL FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E)

 

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RED ROJA

 

ALTO A  LA INTERVENCIÓN IMPERIALISTA EN SIRIA

 

Red Roja se suma a los llamamientos a la movilización en contra de las amenazas de inminentes ataques imperialistas directos contra Siria que se están sucediendo en los últimos días.

 

Decimos directos porque Siria sufre desde hace ya demasiado tiempo una brutal y criminal intervención extranjera de intereses cruzados protagonizada por potencias occidentales (principalmente EEUU, Gran Bretaña, Francia) junto al estado sionista de Israel y una serie de estados títeres y ultrarreaccionarios (Arabia Saudita, Catar, Turquía,...). Todos ellos están promoviendo y fortaleciendo la penetración de grupos mercenarios que están literalmente destrozando y aterrorizando un país donde, una vez más, lo que menos interesa es que resuelva sus problemáticas político-sociales en clave de los intereses supremos del pueblo sirio. Tal como ya declarábamos en Como en Afganistán, Iraq y Libia, ¡no a la desestabilización imperialista y a la guerra contra Siria! [1], el imperialismo occidental está “sencillamente” aprovechando lo que sea para continuar una agenda siniestra que ni comenzó ni concluye con Siria.

 

A estas alturas no cabe dar ningún tipo de credibilidad a las patrañas e intoxicaciones informativas empleadas por determinadas potencias occidentales para justificar sus criminales e inconfesables designios. Que no quepa dudas de que son capaces de todo ante las derrotas sufridas por sus mercenarios en suelo sirio; derrotas en las que, por cierto, ha jugado un papel destacable y ejemplar la heroica actuación de las milicias antisionistas libanesas de Hezbollah.

 

A los imperialistas y sus lacayos en la región les urge una “intervención compensatoria”, que ya no puede ser más que directa si quieren que no se les vayan al garete sus planes guerreros en la región. Por eso decimos que son capaces de todo en la búsqueda de “argumentos (¡¿cómo no?!) humanitarios”. La experiencia nos dice que llegan a organizar burdos montajes mediáticos de masacres que sólo luego se demostrarán que no lo eran (como en  la Timisoara rumana cuando había que cargarse todo al “Este del Muro” o los falsos bombardeos de Gadafi a la población civil). Contamos también con el más reciente ejemplo de la fabricación de pruebas para invadir Irak. Y precisamente porque ya su credibilidad está por los suelos, son capaces de hasta la más refinada infiltración de los servicios secretos para montar operaciones donde incluso, concretamente en el caso sirio, pudieran hasta aparecer elementos formalmente pertenecientes al campo gubernamental de Damasco pero, en realidad, a sueldo del enemigo.

 

Prácticamente nadie negaba ya que el gobierno sirio venía retomando cada vez más la iniciativa en la “guerra civil” que han impuesto en su tierra, por lo que, en toda lógica, no necesitaba implicarse en nada de lo que se le está acusando.  Sea como fuere, los imperialistas necesitan actuar en el estrecho margen temporal que va de su “mediáticamente creíble mentira del momento” hasta que la innegable y masiva verdad de sus montajes termina por imponerse.  No les importa tanto que se sepa que mintieron como con cuánto tiempo de engaño cuentan. En este caso, sus prisas por actuar (casi alocadamente) resultan más que sospechosas hasta para muchas personas entre el común de la gente.

 

En fin, si no fuera por lo que está en juego, cansaría tener que estar recordando que se repite el mismo escenario de las dos guerras de Iraq, de Yugoslavia, de Somalia, de Afganistán, del sur del Líbano, de Libia, de las amenazas constantes a Irán, país que ya vivió una parecida alerta de agresión inminente en 2006. Políticamente hablando, lo terrible no es ver lo que ocurre sino que ocurre exactamente lo que se previó. Y esto debe ser motivo de seria reflexión ante los evidentes retos incumplidos que persisten en el movimiento antiimperialista en el campo de países precisamente imperialistas en el que nos encontramos. La importancia de estos retos que nos atañen se deriva de la convicción de que el imperialismo de EE.UU. el de la UE y el estado de Israel son los primeros responsables de la situación de continua desestabilización internacional y de guerra que vivimos desde aquella primera del Golfo… poco después del tan “celebrado” término de  la Guerra Fría que iba a traernos un paz sin fin como premio del advenimiento del “fin de la historia”. 

 

Lo venimos señalando desde nuestra declaración de principios antiimperialistas Desinoculándonos la parálisis antiimperialista. [2] Hay que romper con esa pasividad que nos atenaza, a la que contribuyen falsos debates alimentados desde gente que, reclamándose de la izquierda más radical, inventan revoluciones a muchos kilómetros de aquí. Y que, en definitiva, se centran en el “lejano” examen de la calidad del agredido mientras eluden y obstaculizan nuestra primera y más cercana responsabilidad: hacer todo lo posible por impedir que nuestros estados “tan democráticos” sigan masacrando impunemente con su maquinaria de guerra infernal.

Como se había previsto, el caso particular de Siria se ha revelado para los imperialistas mucho más complicado que otros como, por ejemplo, el caso libio. Y por eso, la prolongación de la cruel guerra civil allí inducida ha permitido visualizar mucho más el descaro con el que los “rebeldes” han sido instrumentalizados y armados por potencias reaccionarias y extranjeras sin prácticamente guardar las formas. Pero la guerra promovida en Siria por los imperialistas occidentales y sus aliados títeres en la región va más allá.

 

En términos más generales, la agresión a Siria no puede desvincularse de la persistente y creciente militarización de la escena internacional ante la necesidad de mantener un estado de guerra por parte de un Occidente capitalista que se encuentra en medio de una crisis sistémica que viene de lejos. En estrecha relación con esto, ese Occidente capitalista antagoniza contradicciones con potencias como Rusia y China, quienes, desde luego, son los objetivos reales a corto-medio plazo. Tal como pudo verse en los años del gobierno ruso de Boris Yeltsin, las viejas potencias capitalistas rebosantes de imperialismo persiguen despedazar aquellas otras potencias que surgieron de la mano del socialismo. Buscan eso antes que acogerlas como iguales en un “capitalismo globalizado y multilateral”. Pero las contradicciones entre potencias no se limitan a las que las viejas potencias capitalistas desarrollan con Rusia y China. También surgen en el seno mismo del propio campo occidental capitalista, por ejemplo, entre las agendas y prioridades imperialistas de EEUU y Alemania, por más que estas diferencias todavía se mantengan diplomáticamente encubiertas. 

 ¿Acaso cabe sorprenderse, ante las terribles experiencias de las dos guerras mundiales, que la actual crisis sistémica –que desde Red Roja mantenemos que viene incubándose desde mucho antes de su estallido oficial- alimente cada vez más situaciones de guerra internacional que terminarán por sernos más cercanas de lo que imaginamos si no se desarrolla un movimiento popular que lo impida? De ahí que defendamos que la lucha antiimperialista debe crecientemente vincularse al viejo lema (tan viejo como el imperialismo capitalista) de “socialismo o barbarie”. Que hoy, efectivamente, las condiciones de enfrentamiento directo entre potencias resulten más difíciles no debe llevarnos a ilusiones; han de convencernos, no de que esas condiciones desaparecen, sino de que precisamente las diferencias interimperialistas se están dirimiendo, por el momento, mediante conflictos regionales interpuestos.

 

En todo lo anterior hay que incluir un factor específico que explica aún más de primera mano la naturaleza y forma que están tomando los conflictos bélicos desde hace dos décadas. Y es el declive relativo de la hegemonía de EEUU; un declive, incluso, en el seno mismo del campo de los aliados capitalistas que se forjó durante la guerra fría. Esto explicaría que los EEUU estén instalados desde hace tiempo en una verdadera opción de desestabilización militar de determinadas regiones. Y ello, a fin de compensar su incapacidad para “(re)estabilizar” política y económicamente a su favor países y mercados que pudieran ser mucho mejor aprovechados por otras potencias, incluso dentro de su mismo campo aliado.

 

En este sentido, no es verdad que las potencias occidentales, y particularmente EEUU, estén controlando todo lo que está pasando en Siria. Como en otros casos, ya no tienen ese poder de control sobre los actores en liza, tal como ha pasado, por ejemplo, en Irak y Afganistán. Pero es algo con lo que, perversamente, cuentan principalmente los EEUU. Al fin y al cabo, no se exigen los mismos requerimientos de control cuando se está en una expansión clásica colonial -correspondiente a un capitalismo en fase “sana” de expansión- a cuando lo que se pretende es que “si no controlo yo como quisiera, no controle nadie”. La condición de bombero internacional de los EEUU –acompañados por estrechos aliados como Gran Bretaña- que justifique el parasitismo que les caracteriza desde hace décadas, en tanto que primera potencia internacional capitalista, ya sólo va ligada a su capacidad (que aún la tiene) para provocar tales fuegos que hasta sus eventuales competidores “aliados” tengan que requerir sus servicios por falta… de medios propios. No tienen base político-económica para prolongar su unilateralismo (incluso, como decimos, dentro del propio campo de países capitalistas) pero sí tienen aún sobrada capacidad militar para cuestionar cualquier “multilateralismo” que, a su vez, cuestione su hegemonía. En ese estado de, efectivamente, perversidad geoestratégica está instalada la situación internacional.

 

Por ello, el llamamiento a obstaculizar por todos los medios la intervención imperialista en Siria no es un simple acto de responsabilidad antiimperialista de primer orden para nosotros. Debe contextuarse en la necesidad de desarrollar un amplio movimiento contra la guerra imperialista en general. Nada más inteligente y urgente, pues, para nuestros pueblos que unir la resistencia a la “guerra social” que el capitalismo nos ha declarado aquí mismo con la resistencia al militarismo y a las “guerras sin fin” que ese mismo capitalismo podrido está provocando en el plano internacional.

 

¡Alto a la intervención imperialista en Siria!

Fortalezcamos las Plataformas contra  la Guerra Imperialista

Unamos las resistencias contra la guerra social aquí y la guerra imperialista

Salida de  la OTAN. Desmantelamiento de las bases militares y el escudo antimisiles

 Fuente:


 


 

 

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